¿Qué hago mientras Dios trabaja en mí?

Una de las preguntas más comunes en las personas que luchan con AIMS es: ¿Qué hago mientras Dios trabaja en mí? En medio del proceso suelen aparecer pensamientos como:

  • “Debo alejarme de Dios”
  • “Estoy siendo hipócrita”
  • “Ya no debería ir a la iglesia”
  • “Es mejor aislarme”

Pero hoy quiero recordarte esta verdad: “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionara…”. Filipenses 1:6

Este versículo habla de procesos, esperanza y continuidad. Nos recuerda que Dios sigue obrando aun cuando sentimos que todavía hay áreas sin terminar.

La finalidad de este artículo no es enseñarte cómo cambiar rápido, sino cómo caminar mientras Dios transforma áreas profundas de tu vida. Y aquí es donde muchas veces aparece la parte más difícil: La espera.

No nos gusta esperar. Quisiéramos que todo cambiara inmediatamente, en nuestro tiempo y de la manera que imaginamos. Pero los procesos de Dios muchas veces son diferentes a los nuestros.

Mientras Dios trabaja en ti, lo mejor que puedes hacer es permanecer cerca de Él y confiar. Confiar en que Dios sabe lo que hace. Confiar en que no ha soltado tu proceso. Confiar en que incluso cuando no ves resultados inmediatos, Él sigue obrando en lo profundo de tu corazón.

Cuando el proceso parece lento, no te alejes.

Cuando quieras rendirte, no te aísles.

Cuando sientas que nada está pasando, recuerda que no todo cambio es visible desde el principio.

Muchas veces, mientras tú piensas que Dios guarda silencio, Él sigue formando algo dentro de ti.

La espera también puede convertirse en un lugar de transformación. Tal vez este sea el momento en el que Dios no solo quiere ayudarte a vivir, sino enseñarte a caminar procesos junto a Él. Y en ese camino, la confianza será una pieza fundamental.

Algo que fortalecerá tu fe durante esta espera es rodearte de personas maduras espiritualmente. Mientras Dios trabaja en ti, procura ser parte de un grupo de conexión en tu iglesia y participa en procesos de formación que fortalezcan tu fe en medio de la lucha.

Busca servir dentro de tu iglesia local o incluso fuera de ella, muchas veces tu lucha te hará creer que no eres digno de servir a otros, pero ayudar a otros mientras tú también necesitas ser acompañado es una manera extraordinaria de esperar y confiar plenamente en Dios.

Mientras Dios trabaja en ti, comienza a vivir desde la identidad que Cristo ya te ha dado. Tu lucha es parte de tu historia, pero no define quién eres. Tu identidad está en Cristo, no en aquello con lo que luchas, así que si tu duda está en si eres o no digno de servir a otros mientras te mantienes en la lucha, la respuesta es sí.

Sí, puedes servir mientras Dios continúa transformándote.

No sirves porque ya hayas alcanzado la perfección, sino porque Dios te ha recibido como su hijo y continúa transformándote. Por lo tanto, Dios no espera terminar su obra en ti para comenzar a usarte.

Si así fuera, no habría ni uno solo siendo usado por Dios. Pero, si aun después de todo esto sigues preguntándote: ¿Qué hago mientras Dios trabaja en mí?

La respuesta es esta: permanece cerca de Él. Camina junto a tu familia espiritual. Sirve a otros. Y mientras Dios sigue obrando en tu corazón, sigue ocupándote en la obra de tu Padre.

Servir no reemplaza tu propio proceso de restauración, pero sí puede formar parte de él.