¿Por qué siento atracción hacia el mismo sexo si también me atrae el sexo opuesto?

Muchas personas viven con esta pregunta en silencio y no siempre se atreven a expresarla. Esto, por supuesto, suele generar mucha confusión, culpa e incluso miedo, llevándolos a cuestionar quiénes son en realidad.

Yo también viví esta dualidad, así que te entiendo. Pero hoy quiero que sepas algo importante: no todo lo que sientes define tu identidad. No todo es “nací así”.

Cuando existe esta atracción hacia ambos lados, puede sentirse como si algo dentro de ti estuviera mal o dañado. Incluso puedes llegar a pensar que hay un error en tu diseño. Pero la realidad es otra.

Existen historias, experiencias y heridas que pueden influir profundamente en cómo percibimos nuestra identidad. No naciste con un defecto; más bien, hay áreas que necesitan ser entendidas y sanadas.

Cuando hablo de esto, me refiero a aspectos como:

- Experiencias tempranas.

- Vínculos afectivos.

- Heridas emocionales.

- Exposición.

- Necesidad de conexión.

Todo esto puede influir en lo que hoy sientes. Pero aquí es donde entra la esperanza: Dios no está ausente en tu proceso. No estás solo/a. No estás definido/a por lo que sientes.

Hay un proceso… y sí, hay libertad.

Sin embargo, hay algo clave: no vivas esto en secreto. Busca acompañamiento, acércate a Dios y sé paciente contigo mismo/a. Y algo muy importante: no midas tu proceso comparándolo con el de otros.

Lo que hoy sientes puede ser confuso, pero no tiene la autoridad para definir quién eres, pues tu identidad no nace de tus emociones, sino del diseño de Dios. La Biblia dice:

“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras…”. Salmo 139:14 RVR1960

Esto significa que no hay error en tu diseño. Aunque hoy exista confusión en lo que sientes, fuiste creado/a de manera maravillosa.

Tu confusión no es tu identidad.

Tus sentimientos no siempre dicen la verdad…

Pero la palabra de Dios sí.