Para llegar lejos debes viajar con alguien

¿Has escuchado el proverbio chino que dice: “Si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”? Esto refleja la idea de Dios para nuestras vidas. Nuestro creador no nos diseñó para andar solos y aislados, por el contrario, su diseño para el hombre y la mujer desde el inicio es vivir en comunidad. Dios dijo: “no es bueno que el hombre esté sólo” (Génesis 2:18).

La colaboración y las relaciones interpersonales son necesidades humanas, mucho más cuando estamos hablando de un camino de sanidad.

En este viaje de sanidad que estás recorriendo será mejor si te rodeas de personas que te alienten, te acompañen y sostengan. Esto es totalmente bíblico, Dios en su palabra nos habla de “sobrellevar las cargas unos de los otros” como una manera de mostrarnos amor entre su pueblo y cumplir su mandato.

Mira lo que dice Gálatas 6:2: “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas y así cumplirán la ley de Cristo”.

Hablar de mis luchas con alguien de confianza es muy importante; por ejemplo, mis luchas con pensamientos intrusivos, recuerdos del pasado, emociones desbordadas, etc. Existen investigaciones que respaldan el hecho de que hablar de lo que nos preocupa ayuda a liberar tensiones y evitar posteriormente que aquello que nuestra boca no habla lo haga nuestro cuerpo.

Muchas veces como parte de las secuelas del abuso, nos queda la desconfianza generalizada hacia otras personas. Sin embargo, y si ya has empezado un proceso de sanidad del abuso sexual, una de las maneras de empezar a avanzar en este camino es aprender a confiar nuevamente en aquellos que sí son confiables.

Si, por el contrario, aun no has empezado un proceso formal de sanidad, te sugiero que estés pendiente de nuestro curso Señales de Amor que se realiza únicamente por Zoom, y está dirigido a aquellas personas que han vivido abuso sexual en algún momento de sus vidas. Acá te dejo el enlace para que puedas estar pendiente cuando anunciemos este curso en nuestro sitio web.

Ahora bien, una forma de empezar a confiar nuevamente es pidiendo a Dios nos dé la sabiduría y discernimiento para saber en quién empezar a confiar, invitando a esa o esas personas que Dios nos muestre, como compañeros de viaje en esta ruta de sanidad.

Muchas veces pensamos que podemos solos con todo o que solo necesitamos a Dios y a nadie más. Cada vez que esa manera de pensar venga a tu mente, recuerda que Dios quiere que caminemos en comunidad, recuerda que sobrellevar las cargas unos de otros es el plan de Dios.

Esto puede ser especialmente difícil para algunas personas, por eso es que debemos vivir este tipo de procesos un día a la vez, y no perder de vista que Dios diseñó la vida cristiana y los caminos de sanidad para caminarlos acompañados. Estos son viajes de resistencia más que de velocidad; si te permites caminarlos acompañado podrás llegar más lejos.

Ahora, lo que sigue es verdaderamente especial. Así como tú puedes recibir apoyo de alguien más, a quien Dios usa para acompañarte, tú también puedes ser de ayuda a otra persona, tú también puedes ser instrumento de Dios para otra vida. Muchas veces tu historia puede ser una especie de mapa de viaje para alguien que recién empieza el suyo.

Es importante recordar que somos consolados para consolar a otros, tal como lo dice la Palabra en 2 Corintios 1:4: "El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios".

La Biblia nos enseña que el consuelo que recibimos de Dios no es solo para nosotros, sino también para que podamos ser instrumentos de consuelo para aquellos que están sufriendo a nuestro alrededor y que han tenido similares vivencias que nosotros.

Te animo a meditar en estos desafíos que Dios te deja hoy.

¡Ánimo, que el camino por recorrer viene con Dios adelante!