Este curso realmente ha sido una bendición de Dios para mi vida. Ha llenado mi corazón con las verdades de la Palabra y no hay nada más fuerte y más estabilizador que la Palabra.

 

 

Todo comenzó cuando yo tenía como 8 años. Realmente todos esos años de mi niñez y mi pre adolescencia, aunque suene raro, nunca me di cuenta realmente en lo que estaba metida. Todo era todavía en mis fantasías, pero mi atracción a otras mujeres ya había comenzado.

No recuerdo exactamente qué lo disparo, pero recuerdo haber visto una película a la edad de 8 o 9 años en donde salían bastantes escenas sexuales, y si recuerdo haberla escogido particularmente por eso, así que creo que allí ya comenzaba mi curiosidad, demasiado temprana por el sexo. Esta película, dentro su contenido sexual, tenía escenas de mujeres homosexuales y algo se despertó en mí porque luego comencé a experimentar a muy temprana edad con esa amiga con quien vi la película. No recuerdo bien porque después de los años rompimos “amistad” con ella, porque así lo veía yo… como “amistad”. Después de todo éramos muy pequeñas. Pasaron los años de mi primaria en el colegio, los cuales no tengo muy claros.

Por mi cuenta, considero que siempre tuve un hogar estable, con padres que me amaban y que se preocupaban por mí y estaban presentes física y emocionalmente hasta donde yo recuerdo. Sin embargo mi papá paso por una época de adicción sexual cuando yo era pequeña y en algún momento lo sorprendí viendo pornografía en dos o tres ocasiones. Recuerdo que comencé a sentir rechazo por él, pero no lo realizaba, solo físicamente no me gustaba que él se acercara a mí, es hasta ahora que puedo ver que por mucho tiempo le tuve miedo, tuve miedo de que él me pudiera hacer algo, porque siempre que él estaba cerca me cubría las partes del cuerpo mas relacionadas a la sexualidad.

En la secundaria ya sentía atracción por una amiga que era más grande que yo, pero no pasaba nada aunque tengo que admitir que no era una amistad. Mis emociones iban por otro camino de la amistad y como era más grande, la admiraba mucho y ella parecía corresponderme. De nuevo no recuerdo porque perdimos contacto, seguramente las amistades al dejar de ser eso se iban convirtiendo cada vez mas incomodas y poco a poco no había nada que sostuviera esa relación. Así como esta experiencia tuve otra, hasta que fue a los 18 o 19 años que por primera vez acepte en mi cabeza que sentía atracción por otras mujeres y comencé a sufrir las consecuencias de lo que viví con mi papa, ese rechazo y ese odio que le tenía a él, lo desplacé hacia mis relaciones con otros hombres.

Recuerdo que trataba de sobremanera en ser seductora, de alguna manera para convencerme que no sentía atracción por otras mujeres, para verme mas “mujer” según yo, y por otra manera, para tratar de exhibir una híper sexualidad que dentro de mi estaba muerta porque me daba pavor una relación de intimidad con un hombre. Conocí a mi novio y el principio de la relación fue un caos. Yo en esa época llevaba casi dos años de andar con una “amiga” con quien terminé de culminar todas esas fantasías. Mis emociones eran muy fuertes por ella, pero finalmente ella comenzó a tener novios y lo nuestro continuo, ella con novio y yo también. Esto complico evidentemente mi relación con mi novio porque ¿Qué corazón puede estar en dos lugares a la vez?. En fin mi relación con ella continúo por 3 o 4 años más, pero cada vez iba pico para abajo y con eso también yo como persona, me estaba autodestruyendo.

Fue después de una gastritis, o muchas mejor dicho, y muchas noches de angustia, tristeza y vacio que decidí parar esa “amistad”. Inicie terapia con un psicólogo con quien estuve un año y fue este 2011 que comencé a acercarme a Dios de manera genuina, con intenciones puras de dejar esa vida que me estaba destruyendo y que cada vez confundía mas mi identidad. Me entere del curso, Libertad a los cautivos, por una amiga que ya lo había realizado y quien ahora es una de mis más cercanas amigas y mi compañera de rendir cuentas.

Este curso realmente ha sido una bendición de Dios para mi vida. Ha llenado mi corazón con las verdades de la Palabra y no hay nada más fuerte y más estabilizador que la Palabra. Me ha ayudado a adquirir mi verdadera identidad en Dios y me ha dado la oportunidad de ver lo transformador que es el poder de Dios en la vida de alguien que verdaderamente está arrepentido y lo busca. Así que para quienes lean esto y estén en ese camino, NO SE DESANIMEN!!! Aquí les escribe alguien que también paso sus tribulaciones y sus noches de desesperación y de tentación y una prueba viviente de que Dios es transformador de vidas si se lo permiten…PERMANEZCAN!!!!