PEDRO P.

Estoy a punto de cumplir 28 años y tengo poco más de un año de casado. Cuando yo tenía apenas 12 años acababa de terminar la educación básica que aquí se conoce como “Primaria”. Un día, ya en primero de secundaria, hacía tarea en la computadora hasta las 2am y descubrí el erotismo en internet. Después de eso todo simplemente siguió su curso y yo continué viendo pornografía ligera, luego fuerte y no había problema porque no conocía a Jesús y creía que todo estaba en orden.

A los 21 años conocí a Jesús y supe que todo estaba mal, la pornografía y el sexo pre-matrimonial. Gracias a Dios puede dejar ambos por casi dos años pero luego mi ex-novia me dijo que quería ser cristiana como yo y usando el texto de Ruth “A donde vayas, tu Dios será mi Dios” me convenció de llevarla a la iglesia. Ella se acercó a mi, mas no a los hermanos en Cristo. Volvimos a ser novios, y también a tener sexo.

Después de años de lucha al fin le dije “No podems seguir así, o te casas conmigo o terminamos” y ella dijo que no quería casarse así que terminamos, la fornicación al fin terminaba, pero la pornografía aun no. Tras finalizar nuestra relación, luché mucho con no ver pornografía.

Me envolvió nuevamente, el pecado de la fornicación vino con lujuria y con ella también la pornografía, podía pasar uno o dos meses sin ver nada, en el mejor de los casos, pero después de un tiempo, recaía. No terminé con lo que me orillaba en primer lugar como ciertas series de television, caricaturas o películas que ni remotamente eran pornográficas, pero definitivamente tenían figuras que no convenían.

Así estuve por un tiempo, hasta que conocía a mi actual esposa, el primer día que le dije que si quería ser mi novia le advertí que si aceptaba, debíamos planear la boda inmediatamente para no caer en pecado, ella aceptó así que un año después nos casamos. Ya estando casados yo llegué a ver ponografía y se lo confesé, pero al volverlo a hacer me sentí mal con Dios, temía por mi salvación y avergonzado con mi esposa, así que recurrimos a Libres en Cristo.

Gracias a Dios el curso me ayudó mucho y me sirvió para tomar buenas decisiones y reencontrarme con mi primer amor por Dios. Fue este reencuentro lo que me permitió dejar la pornografía, y aun tengo miedo, pero confiaré en Jesús y en este reencuentro del amor para seguir en su camino y no apartarme.

Ahora recuerdo como se sentía la primera vez que conocí a Jesús y me llena de felicidad la idea de seguirlo de nuevo por el resto de mi vida. Eso se lo debo a Dios que me amó y llamó de nuevo, pero reconozco que usó el curso y sus miembros como herramienta, por lo tanto les amo, reconozco como mis hermanos y espero que todos sigan en Dios hasta la eternidad en la vida segunda.

2018-06-06T12:18:18+00:006 junio, 2018|
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