MICHAEL E.

//MICHAEL E.

Yo nací en una familia muy Cristiana con mucha fe en Dios. Mi papá ha sido pastor casi que la mayoría de su vida y mis padres eran misioneros en Ucrania donde vivimos por 3 años, antes de regresarnos a los Estados Unidos. Sin hablar tanto de eso, espero que tengas en mente una idea de cuánto aman a Dios mis papás y en qué tipo de ambiente crecí.

Además, yo soy hijo único y para ellos mi nacimiento fue casi un milagro. Como niño, siempre les preguntaba porque no tuve hermanos y porque no adoptaron a un hermano para acompañarme. Mis papás tuvieron sus razones, pero yo nunca recibí una respuesta suficiente para esa pregunta. Sin embargo, crecí sin hermanos y buscaba amistades para llenar ese espacio.

Cuando yo tenía 13 años, un “amigo” cercano me mostró una pagina de web pornográfica, la que me dio curiosidad del tema de la sexualidad. Por ser hijo único, yo siempre tenía acceso a la computadora y casi nadie la usaba, sino yo. En mi tiempo solitario, empecé a buscar más material en la computadora en la casa y llegué a un punto muy profundo en la pornografía donde no debe estar un niño de esa edad. No sé porque algunas personas son propensos a engancharse a este tipo de vicios, pero yo nunca dejé de ver la pornografía después de conocerla.

Además, por pasar tanto tiempo en el internet, yo encontré muchas ideas y cosas en contra de lo que me enseñaron mis papás. Yo tenía mucha curiosidad, leía muchas cosas sobre ciencia y con ellas, la filosofía secular. Si todavía no te has dado cuenta, los científicos y las personas que creen que son inteligentes promueven la idea que no existe Dios y que venimos del producto de evolución y casualidad–nada más. Para un niño impresionable como yo, los argumentos contra Dios y en apoyo de la evolución me parecían muy convincentes y empecé a perder mi fe, poco a poco.

Me recuerdo cuando yo tenía 16-17 años y me bajé de las gradas para decirles a mis papás: “solo para que sepan, ya no creo en Dios.” Esas fueron mis palabras famosas que me iban a seguir por mucho tiempo. Yo no sabía que Dios tendría planes grandes para mi vida después.

Desde ese punto, me fui metiendo más profundamente en una cosmovisión ateísta y naturalista. Definitivamente, esto no me ayudaba a dejar de consumir pornografía. La verdad es que nunca pensé en dejarla. Por un tiempo en el colegio, me aislaba mucho de los demás e hice amistades con los otros que se parecía a mi. Esto significa “geeks”, a las personas que le interesan los videojuegos, el escuchar música ‘heavy metal’ y las cosas así. Porque yo no me sentía cómodo en el ambiente de un colegio cristiano, me aislaba más de la realidad e hice amistades con la gente que sentía lo mismo que yo.

Este tipo de comportamiento continuó hasta que me gradué del colegio. Después de graduarme, yo había dejado atrás a mis amigos y me mudé a Arkansas, donde asistí a la Universidad. Me interesaron el diseño gráfico y también la ingeniería, por los cuales buscaba un programa universitaria en la región. Encontré una buena universidad con las dos cosas que quería estudiar y aplique allí. Sí, era una universidad cristiana, pero podría sobrevivir por eso como yo sobreviví en un colegio cristiano. También, me gustó que el campus era muy pequeño y que los profesores eran muy disponibles para platicar contigo y ayudarte. Entonces, asistí a esta universidad cristiana e hice lo que sabia hacer muy bien: encontrar amigos iguales que yo. El problema es que cuando no eres buena persona, no vas a encontrar buenos amigos, solo gente como ti mismo. Esto me sucedió, yo hice muchas malas amistades que me jalaron más profundo en mis creencias (o falta de creencias).

En la primavera, uno de mis compañeros de cuarto, otros amigos, y yo decidimos a ir a Punta Cana, República Dominicana para las vacaciones del semestre. La intención era encontrar chicas, tomar alcohol y relajarnos después de un semestre duro. A mí, me parecía bien y me junté con ellos para disfrutar las vacaciones en la playa. Pasamos casi todo el tiempo borrachos, ibamos a los clubes para conocer a las chicas, allí con la intención de traerlas al hotel. El problema es que no tuvimos éxito hasta que encontramos una chica en el hotel que fue dispuesta a tener relaciones con los cuatro de nosotros, al mismo tiempo. Allí es donde mucha gente para y dice que no puede seguir. Nosotros, no.

El día después, los guardias de seguridad del hotel llevaron al conserje para decirme que una chica reportó una violación en el hotel y que la policía iba a llegar pronto para arrestarme y llevarme a juicio. Asustado y confuso, me acusaron de violar a una chica que nunca conocí y me dijeron que yo iba a pasar hasta 30 años preso allí por el crimen. Nunca me llevaron al juez y nunca tuve un juicio, solamente pasé una semana en el cárcel por otro crimen que no cometí, aunque yo sí merecía estar en ese cárcel por lo que hice la noche antes.

Fue un tiempo tan raro en mi vida. Hasta ese punto, me habia creido una buena persona con valores morales que solo le gustaba festejar. En ese momento, yo vi lo que deparaba mi futuro si yo continuaba con esa vida. Te digo que Dios me protegió durante todo el tiempo en ese cárcel porque mandó a un pastor para predicarnos; y por él, nadie me hizo daño. En el último día, el pastor se fue y yo temía que me hicieran algo a mi, pero Dios continuaba protegiéndome allí. Pensé que iba a morir en ese lugar, hasta que me papá llegó a ayudarme y me llevó de regreso a los Estados Unidos. Yo mentí a mi familia y a todos de lo que habia pasado en ese viaje, aun recordaba la verdad.

El semestre después, continuaba luchando con mi fe y con la adicción a la pornografía cuando yo conocí a mi esposa, una mujer preciosa de Dios. Ella me amó cuando yo no me aceptaba a mi mismo y cuando no lo merecía. Pero, yo seguía viendo pornografía y mentía sobre mi pasado por miedo a perderla. Al final, ella me descubrió y vio las búsquedas de mi teléfono. Me sentí como un mentiroso y como el esposo mas horrible del mundo por haberle hecho daño y por continuar con mi adicción cuando yo obtuve todo lo que quería con ella.

Ella fue la esposa de mis sueños y yo el esposo de sus pesadillas–me imagino. Después de meses y meses de peleas e intentos fallidos de dejar atrás la pornografía, le pedí perdón a mi esposa y decidí a tomar el curso de 60 días de Libres en Cristo. Unos días después, mi esposa y yo asistimos a la iglesia en una noche de martes y predicaron sobre la maldición que trae el pecado sexual a nuestras vidas.

Como nunca antes, sentí que me estaba hablando directamente el Espíritu Santo a través del pastor y me quedé sin palabras. Yo sabía que habia hecho la decisión correcta y empecé a confesar todo a mi esposa y a mi familia después de confesar a Dios todo lo que yo había hecho en mi vida.

Mediante este curso, Dios me ha cambiado la vida en todas las áreas, incluso mi matrimonio, mi negocio, mi relación con la familia y mi fe. Tuve que confiar en Dios por todo el curso y le hice a Dios la promesa que yo iba a terminar este curso con éxito. Yo he experimentado las bendiciones de Dios y también las consecuencias de no seguirlo a El.

Hoy y aquí, soy un graduado del curso y nunca antes he sido una persona tan feliz, estable, y lleno de esperanza. También sigo creciendo en mi fe en Dios y aprendiendo mas de Él, dia a dia. Primero, tengo que dar gracias a Dios por salvarme y por enviar Su Hijo a morir por mis pecados. También, quiero dar gracias a Ricky Marroquín, Ernesto, y los demás por este ministerio. Que Dios les bendiga!

 

 

2018-09-21T14:28:15+00:0021 septiembre, 2018|
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