Hice una vez más el curso porque no estaba logrando vencer la masturbación y la pornografía. Veía menos material que hace 2 años cuando pasé por primera vez en estas 60 lecciones. Decidí pedir ayuda porque el Espíritu Santo me confrontó muy fuerte al luchar solo y en medio de estar sirviendo pero no del todo en completa santidad. El director del coro donde he estado me ayudó junto con un pastor y mentor que ya me había ofrecido su ayuda.

Hubo algunos obstáculos para llevar de nuevo el curso pero creo que Dios me permitió llevarlo y le doy toda la gloria a él. Dios me volvió a enseñar más sobre el dominio propio, pude ser más disciplinado con los pilares del curso y el Señor renovó mis fuerzas con cada lección. Me siento muy bien de haber podido terminar hasta la última lección, me esforcé, puse tiempo y empeño y Dios lo vio. El Señor es amor y misericordia, eso me ha enseñado en esta etapa, son lucha difíciles pero camino con más temor hacia él sabiendo que su poder se sigue perfeccionando en mi debilidad y por la sangre del Cordero sigo siendo libre.

Me siento pleno, gozoso de que aunque no soy perfecto Jesucristo sigue siendo mi ayudador y fortaleza en toda prueba, tentación y lucha. Él seguirá ayudándome hasta completar sus propósitos en mi vida y ministerio. No dejen de luchar, siempre entreguen cada batalla al Espíritu Santo, porque no es con nuestras fuerzas que nos mantenemos como más que vencedores sino con su eterno e infinito poder. Él es la única fuente de nuestra victoria. Toda gloria al Rey. Les bendigo mucho en el nombre Jesús y sigan ayudando a tantos a través de este ministerio.