La primera vez que conocí Libres en Cristo fue a través de un pastor, Luis Beltrán que compartió su testimonio en un campamento de jovenes acerca de cómo el había sido libre de la pornografía. Un mes después le escribí por privado en Facebook, y el me recomendó esta página y al Dr. Marroquín.

Tengo 26 años y comencé a consumir pornografía y a practicar la masturbacion con tan solo 10 años de edad. A mis 20 años acepté a Jesús en mi corazón y lo conocí a través de quien hoy es mi esposa. Me casé a los 22 y creí que mágicamente iba a dejar ese hábito. Pero no fue así. Hasta inclusive empeoró y produjo muchos dolores en nuestra relación, y estoy seguro que hoy estamos juntos por la gracia de Dios.

Lo que comenzó como algo nocivo, me terminó llevando a un pozo del cual no podía salir. Toqué fondo cuando quisé contactar a una prostituta, y tener algo más con una compañera de trabajo. Fue realmente muy duro y llegué a creer que era una basura. Una porquería.

Ya había echo una vez el curso, pero no lo terminé y mi pecado “empeoró” como comenté recién. Decidí hacerlo por segunda vez luego de eso que pasé. Estaba harto y ahogado en tanta lujuria que vivia. No fue algo mágico ni instantáneo. De hecho tuve recaídas durante el curso… Pero aprendí a que no hay nada que pueda hacer para qué Papá me ame menos. Que su gracia y misericordia es nueva cada día y que Él no me condena.

Cada pilar fue y es fundamental hoy en mi vida. El leer y desear su palabra es realmente Luz a mi camino y lo que muchas veces me sostuvo o combatió ante la tentación. El entregar cuentas y ser sincero es algo que al principio dolió. Y hasta no quería. Le he llegado a mentir a mi mentor. Pero al igual que un hongo. Veo que si lo dejo en la oscuridad crece. Pero si lo saco a la luz se debilita. El tener una vida devocional…todo.

No fue fácil y hoy terminó el curso. Pero siento que Dios realmente va construyendo el carácter de Cristo. Va restaurando mi corazón, las relaciones y toda mi vida. En mi vida puedo ver que afronto los problemas cotidianos o cosas de la vida con integridad y responsabilidad. De alguna manera maduré en muchas áreas de mi vida y lo sigo haciendo.

Mi trato y percepción a la mujer cambio a 180 grados . Aprendí a ser real y transparente. Que nadie es perfecto. Que todos estamos en camino. Y puedo ver a Dios obrando en mi vida en tantas cosas. Se que el lo va a hacer dia a día y que cada herramienta que aprendí queda en mi utilizarlas.

Me siento tan liviano del pecado que cargaba. Súper feliz de saber y poder decirle a Dios “lo intente con todas mis fuerzas” y festejar el día a día la victoria que Él me da. Poder ser fiel a mi esposa como consecuencia de tener una relación con El. No vivir una vida de mentira, de apariencia. Eso por sobre todo.

Soy muy real y vivir la libertad que Cristo nos habla… Vivir en la verdad y verdaderamente ser libre no tiene precio. No se compara el gozo y la vida en abundancia que Él nos da, con nada.

Le doy gracias y Gloria a Dios por lo que el hizo. Por su inagotable fuente de amor y perdón . El es lo máximo y en el todo es posible. Lo que era imposible para mí, Dios lo hizo posible.