EUGENIA

Desde que hice la primera lección me di cuenta que de la única forma en que podría saciarme del cariño que me hacía falta era bebiendo de la fuente correcta.

 

Empecé a asistir a las reuniones de mujeres de Libres en Cristo en Guatemala y a tomar las lecciones porque tenía un problema con personas que se propasaban conmigo físicamente y esto me hacía sentir sin valor y débil. El problema era con conocidos (inclusive amigos o mi pareja) y desconocidos. No entendía por qué razón lo hacían si yo me daba a respetar y no me vestía provocativamente.

Gracias a mi mentora y a las lecciones me di cuenta que yo era responsable en gran manera del problema de que se propasaran físicamente conmigo. Mi lenguaje no verbal daba señales del cariño que me hacía falta recibir de mi papá puesto que él me dejó de pequeña y no había sanado mis heridas, y quería recibirlo de otras personas pero de una manera equivocada.

Desde que hice la primera lección me di cuenta que de la única forma en que podría saciarme del cariño que me hacía falta era bebiendo de la fuente correcta, donde no tendré sed jamás. Es decir, de mi Jesús. Es increíble como al estar consciente de esto, todo mejoró.

Ahora me valoro más y me siento protegida por mi Padre celestial, quien no me dejará jamás y me ama con amor eterno. Estoy muy agradecida con Dios y con el ministerio por este éxito para mi vida.

2016-10-16T19:46:21+00:002 mayo, 2012|
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