Ahora, Él me hace estar de pie y me ayuda a decir NO a través de la tentación.

 

 

Toda mi vida he sido cristiana, nací en la cuna del evangelio, mis padres hacían visitas constantes a familias necesitadas de consejo, entablé buena amistad con una familia, al paso del tiempo, ocurrió algo que marco mi vida para siempre, sufrí de un abuso sexual, provocado por el hermano mayor de mi mejor amiga, yo era pequeña, realmente cuando pasó esto no supe que hacer e incluso creo que no comprendí del todo lo que había pasado en ese momento.

Esto trajo secuelas y problemas a mi vida, primero me sentía diferente, pensé que el hombre solo buscaba satisfacer su deseo sexual, para mí los hombres eran como un cero a la izquierda, no los trataba mal, pero no me importaban en lo absoluto, el hecho de pasar tiempo con ellos no me hacía sentir cómoda, así que llegué a alejarme buscando protección y cobertura con amistades femeninas solo entre ellas me sentía confiada y segura, pero eso no fue todo, empezaron sentimientos no apropiados, pero tenía el conocimiento de lo mal que estaba pues sabía de Dios y de lo que Él piensa respecto a esto, lo difícil fue aceptar el problema, realmente en mi interior, siempre decía que no estaba haciendo nada malo, me justificaba día con día, hasta que reconocí mi problema.

Nunca tuve una relación lésbica, pues estoy agradecida con Dios y con el Espíritu Santo que siempre guardaron mi vida, dentro de mi siempre tenía esta lucha, peleas internas con respecto a mi identidad, posteriormente tuve luchas con la masturbación, de igual modo, pedía perdón por tener pensamientos pecaminosos y por hacer mal uso de mi cuerpo, me alejaba con mis propias fuerzas, conocía de Dios, pero la verdad solo luchaba yo sola, por eso siempre pedía perdón y después otra vez dejaba que estos pensamientos tuvieran control de mi mente, esto no era una vida de victoria, si no una vida fracasada.

Durante 24 años estuve luchando con esto. Toda esta situación de lucha en soledad me hizo, buscar ayuda, recuerdo que fui a un congreso y se trataron temas de este tipo, pero como es clásico, el orgullo se imponía y seguía auto engañándome, diciendo yo puedo salir de esto SOLA, pues me sentía sucia e incomprendida, miedo a ser juzgada, pero al paso del tiempo comprendí que no podía mas, mi vida la estaba perdiendo en una ilusión y sobre todo totalmente alejada del propósito de Dios para mi.

Me acordé de este congreso y algún folleto con la pagina de Libres en Cristo, ingresé y decidí tomar el curso para una libertad, fue aquí que comprendí muchas dudas, la más importante es que no es suficiente TU Y DIOS, es necesario abrirte con alguien terrenal, para mí fue algo nuevo, rendición de cuentas, me costó mucho someterme en este aspecto, pues es intensa la dificultad que pasas al abrirte, pero al mismo tiempo es algo tan liberador, esto lo abrí con la líder de mi iglesia y después a mi familia.

Jesucristo ha obrado en mi y aun está haciendo cambios en mi vida, estoy bendecida pues Dios termina y perfecciona lo que comienza, nunca se dio por vencido conmigo, pues ante todo entendí que es un Dios de misericordia, perdón y de un infinito AMOR. Ahora soy diferente; mi comunión con Dios aumentó, Él es mi fuente de vida eterna sin Él no puedo vivir, Él me hace estar de pie y me ayuda a decir NO a través de la tentación.