BENJAMIN A.

//BENJAMIN A.

Nací en un hogar cristiano, a los 13 años hice mi confesión de fe y a los 17 años me bauticé. Pero comencé a batallar con la pornografía y la masturbación desde los 10 años cuando por primera vez vi revistas pornográficas y luego películas.

Mi vida de noviazgo casi siempre se centraba en las relaciones sexuales, esto me hacia de una u otra manera tratar de persuadir a mis novias a poder tener intimidad sexual. Yo pensaba que algún día Dios me ayudaría a ser libre de esto, pero con el correr del tiempo se fué agravando mas.

Luego conocí a mi esposa y llegué a pensar que al casarme todo iba a terminar, mis deseos de honrar Dios y a mi esposa hicieron que viviera alejado de la pornografía y la masturbación, pero solo por un tiempo, la lucha contra esto fue mas difícil dentro de mi que volví a caer. Mi esposa me sorprendió una vez anteriormente, ella no lo expuso solo habló conmigo y oramos a Dios, pero con el tiempo y el deseo de ver lo malo me hacían caer constantemente.

Comencé a vivir creyendo que no podría ser libre y pensaba que como Dios era bueno no expondría mis pecados,  pero eso fue todo lo contrario. Por su gran amor, su bondad y misericordia hizo que aquello que me estaba atando y matando física y espiritualmente saliera a la luz. Mi esposa comenzó a tener sueños que la alertaron y Dios me expuso nuevamente, traté de excusarme de una y mil maneras, pero ella me dijo que si quería ser libre tenia que decir la verdadd a ella, a mi pastor y pedir ayuda.

El pastor me dijo que lo conveniente era que dejaría de tener privilegios dentro de la iglesia ya que ayudaba en el area de educación cristiana y que me enfocara al cien con mi restauración espiritual. Me ayudó a tomar el curso de Libres en Cristo y Dios comenzó a tratar en cada area que no había dejado que nadie ni siquiera Dios entrara.
Dios me ayudó a reconocer mis problemas, y durante este curso volvió a darme el gozo de disfrutar el tiempo de devoción, a pedir ayuda, a buscar a personas que sean mis mentores para que les pueda rendir cuentas.

Ahora que he culminado las 60 lecciones de Libres en Cristo me siento mucho mejor, ya no siento peso y abatimiento, hoy siento la libertad dentro de mi.

Los cambios mas significativos fueron en mi relación con Dios, la cual fue restaurada, ya que me sentía muy alejado de El. Con mi esposa comencé a disfrutar mas en todo aspecto y Dios me devolvió los privilegios dentro de mi iglesia. Empecé a ser mas comprensivo con los demás cuando estaban batallando con algún pecado o con otras faltas, ya que al caminar en esta libertad me ha dado humildad. Saber que todos podemos caer en un error en cualquier momento y necesitamos ayuda y no ser señalados.

Esta libertad me ha ayudado a no temer de donde Dios me sacó y poder ayudar a otros que están batallando y desean ser libres.

2018-09-26T11:55:01+00:0026 septiembre, 2018|
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