ARIEL GUSTAVO G.

//ARIEL GUSTAVO G.

Fueron años de estar preso antes de conocer a Cristo, donde mi adicción a la pornografía iba creciendo cada día y la masturbación ya casi no tenía límites en mi vida. Recuerdo que desde mi adolescencia empecé a vivir en el pecado sexual a raíz de experimentar ciertos abusos en mi niñez por causa de familiares y otras personas. Al principio no me preocupaba tanto, porque a medida que iba creciendo lo fui viendo como algo normal sin ponerme a pensar detenidamente el gran daño que me estaba causando desde niño hasta mi adultez.

De manera constante debía pensar el tipo de comportamiento que tenía que mostrar para las demás personas para dar una apariencia de integridad, y al escuchar las palabras de los demás que me alagaban por tener una buena reputación me ponía triste, y venían a mi vida sentimientos de frustración porque sabía que no eran verdad porque el pecado sexual había consumido completamente dejándome sin oportunidad de cumplir los propósitos de Dios en mi vida. Siempre estaba con cuidado y con preocupación de que alguien no descubriera lo que hacía a escondidas con mi vida sexual.

Después cuando me casé decía dentro mío que este desorden sexual se iba a solucionar o por lo menos eso creía, el tema es que fue peor porque comparaba a mi esposa con esas bellas mujeres, y esto provocaba una disminución en el deseo sexual por ella, y de manera contraria mi apetito por consumir porno iba aumentando cada vez más. Después pasó lo que tanto tiempo temí, fui descubierto por mi esposa consumiendo pornografía, pero aún tomando una disciplina en mi iglesia no lograba salir, hasta que entendí que no podía yo solo con ese pecado sino que necesitaba ayuda.

Mi esposa me auxilió a buscar en la internet sitios de ayuda para la adicción a la pornografía y encontramos el Ministerio Libres en Cristo, y ahora entiendo que fue algo provisto por Dios para ayudarme a dejar el pecado de la inmoralidad sexual.

Después de varias lecciones difíciles del curso de Visión Clara logré terminarlo, y le doy la honra y gloria a Dios porque sin Él y todo el apoyo de mi amada esposa, de mi mentor asignado, y el equipo del ministerio Libres en Cristo no hubiera podido concluir el curso.

Soy consciente que tendré que estar luchando con todas las tentaciones sexuales por el resto de mi vida, pero tengo mi confianza puesta en Dios en que Él me ayudará como lo hizo hasta ahora. Gracias a Dios ahora puedo mostrarme como un hijo de Dios sin secretos ni estar ocultando nada, disfrutando a mi esposa e hijos y viviendo como una nueva criatura para glorificar Su nombre.

2019-01-07T11:55:44+00:007 enero, 2019|
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