El proceso ha sido duro y difícil. Caí, pero me volví a levantar. Me dieron ganas de tirar todo a la basura, pero algo me impedía hacerlo. Lloré, confesé, me humillé delante de Dios, y Él probó ser fiel. Dios ha estado conmigo cada día, y es su amor, misericordia y fortaleza lo que me ha mantenido día a día.
El año que ahora está por terminar sinceramente ha sido un año muy difícil, en muchas áreas de mi vida. Pero también ha sido un año de victoria. Este año termina con la victoria que el Señor me ha dado sobre la inmoralidad sexual.
Todavía es difícil saber cómo fue que todo empezó. No sé como dejé que las cosas llegaran tan lejos ni cómo me metí en tanto rollo. Sólo sé que poco a poco, las caricias y besos con mi novio se fueron extendiendo y ya no eran agradables a Dios. Aún así, y por miedo a perderlo, dejé que las cosas siguieran así y se complicaran aún más. Nunca hice el amor con él, pero ese no es el punto….lo hicimos todo menos la penetración.
Después de un tiempo llegué a sentirme usada por él y tan sucia. No podía verme al espejo porque no me gustaba lo que veía. Mi cuerpo me parecía espantoso y odiaba todo lo que era. Por mucho tiempo intenté dejar eso atrás y pretender que nunca había pasado. No tenía idea que esto sólo hacía que el dolor me comiera por dentro. Siempre he sido demasiado orgullosa, así que intenté salir de esto por mí misma. Al tiempo me di cuenta que no podía, así que cedí a la tentación y volvimos al mismo círculo vicioso con mi novio aunque él y yo ya habíamos terminado nuestra relación porque él comenzó otra relación con otra persona. Pero Dios me amaba demasiado como para dejarme así.
Recuerdo muy bien la prédica de ese domingo. El Doctor Ricky Marroquín, Director del Ministerio Libres en Cristo habló sobre el pecado oculto y Laura pasó a dar su testimonio. Dios me quebrantó totalmente ese domingo, sólo recuerdo que no podía parar de llorar. Al poco tiempo mi Pastora, la cual sabía todo lo que había sucedido, me habló al respecto y tuve que volver a ser honesta con ella de cómo estaba mi vida. Ese domingo decidí empezar el curso de Libertad Pura y así fue como Dios comenzó un proceso en mi vida. Hoy estoy a un día de culminar lo que hace meses empecé.
El proceso ha sido duro y difícil. Caí, pero me volví a levantar. Me dieron ganas de tirar todo a la basura, pero algo me impedía hacerlo. Lloré, confesé, me humillé delante de Dios, y Él probó ser fiel. Dios ha estado conmigo cada día, y es su amor, misericordia y fortaleza lo que me ha mantenido día a día. He conocido a Dios en muchos aspectos que antes no lo conocía y mi relación con Él no es la misma. Día a día me levantó sabiendo que si no dependo de Él, nada puedo hacer. Dios se ha convertido en TODO para mí y sin Él no puedo vivir. Diariamente lo busco y lo encuentro porque siempre me está esperando. En su Palabra he encontrado promesas para mi vida, y esperanza para alcanzar el futuro que espero: encontrar al hombre con el que pueda pasar el resto de mi vida sirviéndole a Él junto a nuestra familia.
Soy una mujer VERDADERAMENTE LIBRE gracias a Dios, que me amó de tal manera, que dio a su único Hijo, Jesús para que muriera en una cruz. Y gracias a ese sacrificio, a esa Cruz y a esa Sangre, ahora tengo salvación y vida eterna.
Mi mentora durante el curso fue Zara Nimatuj. Le doy gracias a Dios por su vida. Sus oraciones, correos y apoyo durante todo el curso me ayudaron y bendijeron.


