Nunca pensé que una imagen pornográfica me marcaria para toda mi vida.
Vengo de una familia de matriarcado, mi padre emigró a los Estados Unidos para darnos “una mejor vida” y así fue económicamente pero nunca me di cuenta del vacío que había en mí. Tengo 4 hermanos y 4 hermanas y siempre hemos sido unidos, fui muy independiente pues éramos muchos y mi madre no tenía mucho tiempo para dedicarnos. Conocí al Señor desde mi niñez (6 años) y me siento favorecida por el Señor pues tuve una niñez y adolescencia muy linda, me cuidó en todas las áreas de mi vida y me guardó para El,
Tenía como 20 años cuando vi una imagen pornográfica, mi hermano tenía unos videos y lo hice por curiosidad, era sobre la masturbación. Fue desde ahí que comencé a masturbarme, todavía no sé porque; nunca necesité ver otra imagen para motivarme a masturbarme pero aun así lo hacia una y otra vez y luego me sentía mal porque sabía que le estaba fallando a Dios. Tuve una relación sentimental con un hombre casado y esto solo empeoró las cosas. Comencé a hacerlo más seguido; siempre prometía no volver hacerlo y solo pasaban unos días y volvía a pecar. La verdad es que pensé que nunca lo iba a dejar, me sentía esclavizada al pecado.
Fue a través de mi esposo que conocí sobre el ministerio de Libre en Cristo y a mi mentora Lidia Túchez y pasaron siete meses antes de confesar mi pecado y comenzar el curso de Libertad Pura. Fue muy liberador poder confesar y a través del curso el Señor me ha fortalecido mucho, se que estoy comenzando a ser libre y es por Su gracia. Estoy consciente que la lucha no ha terminado pero es tan lindo presentarse ante el Señor sin culpa en mi corazón. El diablo no tiene de que acusarme, estoy bebiendo el agua viva y aunque la tentación siempre va a estar ahí, también se que más poderoso es El que está conmigo y ya me perdonó en la cruz, SOY LIBRE POR EL.


