A veces ya no pedía perdón a Dios pues pensaba, para que si volveré a caer y así me hundía más y más.
Vengo de un hogar cristiano desde los ocho años aproximadamente desde pequeño recuerdo que siempre fui muy despierto en el área sexual aunque en aquella edad no sentía mi conciencia reprobarme.
A los catorce años mas o menos acepte al Señor como salvador y fue a partir de los dieciocho cuando el Espíritu me bautizo cuando ya me di cuenta que algo andaba muy mal en mi vida. Era la masturbación que me hacía sentir sucio ante Dios, ahora sé que el bautismo fue para darme poder para vencerlo, pero pasado el tiempo volví ha caer y así durante muchos
Me case con 23 años pensé que todo eso terminaría pero que va el pecado era mas fuerte que yo aunque deseaba con mis fuerzas desprenderme de aquello. Con la llegada de internet todo fue aun mas depravarte empecé con la pornografía que antes solo veía escasamente en tv. Ahora era a diario era una obligación estaba totalmente atado era su esclavo, recuerdo que algunas noches aun acostado me tenía que levantar para saciar ese vacío en mi y cuando volvía a la cama me sentía aun mas vacio y sucio.
A veces ya no pedía perdón a Dios pues pensaba, para que si volveré a caer y así me hundía más y más. Llego un momento que todo en mi vida era sexo lo que veía, lo que pensaba, lo que necesitaba, lo que buscaba era una autentica locura me dolía literalmente la cabeza de pensar en ello; se había convertido en el centro de mi vida y lo peor no podía salir ya de allí y siempre buscaba mas y no buscaba ya a Dios.
Pero bendito sea por siempre mi Dios que después de otra recaída y buscando ayuda en internet ya no sé como llegue a este lugar, bueno se que lo hizo Dios ,y me abrieron los ojos volví a sentir al Espíritu Santo que me trataba es lo más maravilloso del mundo me dio nuevas experiencias, es te curso me servido para saber que solo Dios hace al hombre realmente feliz.
Ahora soy libre para Cristo se que todo no termina aquí pero ahora sé que cuando la necesidad apremie en mi tengo que ir corriendo a Jesús. También doy gracias a mi mentor Daniel Hernandez por sus consejos y dedicación.


