Bueno ha sido Dios conmigo, a pesar de practicar lo malo, Él ha cambiado mi vida, la de mis hijos y mi esposa.
Crecí en un hogar donde mi padre era alcohólico y su maltrato hacia mí fue verbal, y eso me hizo crecer con muchas inseguridades, yo pensaba que no servía para nada. Entre mis 7 u 8 años, mi tío me hizo tener relaciones con una prima (ellos no eran familia), por supuesto a esa edad yo no sabía que estaba pasando. Crecí con eso y desde esa edad empecé a tocar a las sirvientas de mi casa.
Al llegar la adolescencia empecé con la masturbación, mi papá mantenía películas pornográficas y yo las miraba a escondidas, mi mamá por afirmar mi hombría me compraba revistas pornográficas.
Conocí a mi esposa pero aún así seguía yo en lo mismo y caí en fornicación con ella, en este tiempo, yo no conocía a Dios.
Al llevar como 5 años de casados entregamos nuestras vidas al Señor y dejé la pornografía y la masturbación. Luego me aparté del Señor y volví a caer, pero solo en pornografía, era raro que me masturbara. Luego, llegamos a otra iglesia y pedí ayuda a mi líder, pero no supo cómo guiarme. Me aparté nuevamente y volvió con más fuerza la pornografía.
Viendo enlace vi a Ricky Marroquín hablando de Libres en Cristo y traté de ingresar a la página y no pude. A los 6 meses de eso mi esposa tuvo que cuidar a mi suegro en otro país, y viendo que me quedaba solo, me dio miedo pensar lo que hubiera hecho sin ella en el cuarto y decidí probar otra vez entrar a Libres en Cristo y me inscribí e inicie el curso. No quise confesar a mi esposa mi problema, lo hice con mi pastor, a la iglesia, pero no a ella. Pienso que me llené de orgullo y pensé que ya no necesitaba más, que ya era libre y dejé el curso en el día 45 así que caí nuevamente.
Dios me habló en mayo de este año, que volviera a iniciar el curso y obedecí. Todo ha sido diferente ahora, para la Gloria de Dios voy en mi día 59, gozando de una libertad en el área sexual que nunca había tenido. A través del curso me volví a enamorar de mi Señor, aprendí a vivir maravillado por su grandeza, su poder y su bondad. El Señor ha cambiado mi hogar también, mis hijos que estaban apartados, dos de ellos están buscando mucho de Dios, el de 12 años va a abrir grupo pequeño en casa. Bueno ha sido Dios conmigo, a pesar de practicar lo malo y llamarme su hijo, Él ha cambiado mi vida y no solo la mía, sino que la de mis hijos y mi esposa. Al verme buscando más de Él, ellos también buscan.
Escribo esto para la Gloria de Dios, porque maravillas son las que hace nuestro Padre Celestial, me libertó, y después de una vida de reclamos a Dios por todo lo malo que me pasaba ahora vivo admirado de su poder y grandeza. Gracias Edwin Herrera (mi mentor) por tu paciencia y por recibirme de nuevo.


