LUIS

Publicado el abril 27, 2011 por Libres en Cristo
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Mi esposa descubrió mi pecado, DIOS ME ESTABA CONFRONTANDO a través de los ojos de la mujer que amo, y el pecado estaba a punto de destruir mi matrimonio.

 

 

Tengo 31 años, soy cristiano desde los 5 años de edad, hijo de pastores, primogénito de cuatro hermanos varones, mi hogar es un hogar unido, aunque tuve una disciplina bastante fuerte pues mi Padre es ex militar, su amor siempre estuvo presente. Mi madre es una mujer de oración, siempre nos ha brindado su amistad, cariño y sobre todo su amor. El corazón de mis padres fue llamado a pastorear desde hace 13 años.

Durante mi vida de estudiante siempre fui uno de los mejores, estaba en los primeros lugares del cuadro de honor, jamás fallé en mis estudios; a partir del 6to grado estudie en un colegio cristiano, en donde crecí mucho en el conocimiento de la palabra allí fue donde el llamado de Dios al ministerio se hizo mas fuerte, predicaba en la iglesia, tenía un ministerio de música con grupo en donde participábamos en iglesias a nivel nacional.

En un campamento cristiano, cuando tenía 13 años, recuerdo que el director del colegio habló acerca de la masturbación en una prédica, ignoraba que fuera eso, me quedé con la duda y pregunte a mis “amigos” quienes me explicaron cómo hacerlo, eso hizo crecer aun mas mi curiosidad.

Al regresar del campamento, me masturbé por primera vez, recuerdo claramente el momento y el lugar. Lo que no sabía, es que se convertiría en un hábito que me esclavizaría, no imaginé que empezaría a ver a las mujeres de una manera diferente, no sabía que dentro de mí estaba naciendo otra persona.

Recuerdo que mis “amigos” me enseñaron una revista pornográfica, eso despertó mi curiosidad por ver más imágenes, empecé a preguntar por películas, hasta que pude obtener una, mi reacción la primera vez fue de asco, y no vi ni los primeros 10 minutos, pero al siguiente día vi 20 minutos y volví a apagarla, hasta que la vi toda sin sentir absolutamente nada de repudio por dentro; tampoco sabía que la pornografía es una adicción que crece gradualmente en la oscuridad.

Al graduarme del colegio, la imagen que transmitía era de éxito, tenía todo por delante, excelente currículo de estudios, conocimiento de la palabra de Dios y un ministerio en crecimiento. Todos estaban dispuestos a invertir en mi futuro, pero nadie sabía que dentro de mí crecía una adicción, que yo estaba sucio por dentro. Físicamente no había tenido un encuentro sexual, pero a través de la masturbación mi mente estaba completamente llena de fantasías.

Salí al mundo exterior -trabajo secular y Universidad-, y fue entonces que todo estallo, llegue a tener hasta 5 novias al mismo tiempo, claro, con ninguna tuve relaciones sexuales, sin embargo si tuve juegos de tipo sexual con nuestros cuerpos.

Al mismo tiempo el ministerio de alabanza en el que estaba adquirió un patrocinador, alguien con mucho dinero que nos compró los mejores instrumentos musicales, y nos prometió llevarnos a muchos países. Recuerdo muy bien, que en una ocasión después de ministrar en una iglesia grande, le dieron una buena ofrenda y nos invitó a celebrar, y para la sorpresa de todos, nos llevo a un burdel. Era la primera vez que visitaba un lugar de estos, estaba impactado, gracias a Dios no caí, sin embargo, mi ministerio estaba en juego, estaba en las manos del enemigo, aunque no lo veía en ese momento, solo quería ser lo que el mundo llama “un verdadero hombre”.

A los 22 años, ya había dejado mi vida ministerial por un lado. Tuve un problema con una novia, muy fuerte, que me hizo entrar en razón y decidí no seguir “jugando”. Amenazaron mi vida de muerte, así que, me detuve y decidí comenzar a cambiar.

Tenía 23 años y aun me masturbaba, pero pensé, me casaré y esto acabará, no puede ser que este casado y siga masturbándome. Conocí a quien hoy es mi esposa, Dios cambio mi manera de pensar, desde la primera vez que salí con ella, ¡la amé! Dentro de mí pensé, ¡se acabo! ¡No más masturbación, no mas pensamientos sucios! Me casé con ella cuando tenía 25 años.

Para mi sorpresa, el hábito de la masturbación no se fue, continuaba haciéndolo, seguía viviendo una vida doble, no estaba dispuesto a confesar. Pensaba que era el único hombre casado en el mundo que aun se masturba, que mis papas son pastores, que tenía una “imagen” que cuidar, y que jamás confesaría algo así. Al pensar de esta manera Dios actuó.

Mi esposa descubrió mi pecado, DIOS ME ESTABA CONFRONTANDO a través de los ojos de la mujer que amo, y el pecado estaba a punto de destruir mi matrimonio.

Dios había intervenido, decidí confesarle todo a Él. Busqué ayuda con el Dr. Ricardo Marroquin. Luego confesé a mi esposa mi adicción, no fue fácil, pero me apoyó y no me dejó solo. Mi esposa me perdonó, me aceptó tal y como era y empezó a ayudarme, Dios estaba comenzando su restauración a mi vida.

Tuve que tomar decisiones radicales, al final les llamé decisiones de amor. Ingrese al curso de Libertad Pura, hice los 60 días del curso, durante este tiempo pude darme cuenta de la mentira en la que estaba viviendo, que había otra persona, dentro de mí, que realmente no era honesto. Sin embargo, poco a poco, conforme hacía mis lecciones me llenaba de su palabra, de esperanza y fe para poder salir de la adicción.

Hoy, me siento en libertad, puedo abrazar a mi esposa y a mi hijita con pureza en mi corazón, estoy consciente que la lucha continua, pero tengo a Dios y mi familia ayudándome día con día, ¡porque cada día es una victoria! Soy mentor del ministerio Libres en Cristo y me siento agradecido con Dios de poder ayudar a otros a salir del pecado de masturbación.

Si te sientes identificado con este testimonio, puedo decirte amigo que SI hay esperanza, Dios ya está obrando en tu corazón, Dios permitió que viviera lo que escribo en estas líneas para que tú hoy supieras que puedes ser libre ¡y puedas vivir disfrutando de su amor a través de una vida en libertad!

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