Aunque vengan las luchas, ahora sé que Dios da la salida a cada tentación y también sé que El amor de Dios es tan poderoso que puede transformar cualquier cosa y hacer de lo imposible lo posible.
La historia de mi esclavitud en el pecado comenzó desde que yo tenía aproximadamente entre seis o siete años; no me explico cómo sucedieron las cosas, pero comencé a sentir cierta atracción por las personas de mi mismo sexo. Durante esta etapa de mi infancia padecí de muchas burlas por parte de mis compañeros de clase quienes no tuvieron piedad al apuntarme y señalarme como el niño mas afeminado del salón, a todos estos señalamientos se añadió el rechazo y vergüenza por parte de mi Madre quien no perdía la oportunidad de reprenderme por mi comportamiento con palabras que dañaron a mi corazón por muchos años.
Llegó la etapa de la adolescencia y con ello el descubrimiento de satisfacer los deseos de la carne, que intensificaron aún más los deseos por los hombres; mi vida a partir de allí se encerró en un mundo de esclavitud en el pecado y más aún con la llegada del Internet con el cual podía tener acceso ilimitado a cualquier cantidad de imágenes que despertaban la lasciva en mi.
A la edad de 17 años recibí a Jesús en mi corazón a través de una amiga de clase; todo lo que conocí de ese Dios salvador me inundaba el corazón de alegría y por primera vez sentí que podía ser libre del homosexualismo; y así fue por cinco meses, pero las fuertes tentaciones y la frustración por no ser como los demás hombres heterosexuales me llevó nuevamente al pecado. Pasé por muchas etapas en donde le prometía a Dios no volver a caer y lograba estar sobrio por algunos días, para después caer repentinamente y con más fuerza; finalmente hubo un hecho que me llevó a tocar fondo y aconteció que fui descubierto en mi pecado en un baño público de mi trabajo; fue la experiencia más dolorosa que me ha pasado en la vida, pues mi empleo y mi reputación se venían abajo, incluso llegué a pensar en el suicidio.
En medio de esa desesperación y navegando en Internet en busca de ayuda; encontré este sitio web: Libres en Cristo y el curso de (Puerta de Esperanza), al que al principio tenía mucha desconfianza, pero después de aplicar los principios bíblicos y aprovechar el contenido del mismo, supe que Dios mandó sobre mi esta gran bendición, y pude reencontrarme con El; ahora sé que Dios va a terminar la obra que comenzó en mi y que permaneceré salvo por la gracia de Dios. Aunque vengan las luchas, ahora sé que Dios da la salida a cada tentación y también sé que El amor de Dios es tan poderoso que puede transformar cualquier cosa y hacer de lo imposible lo posible.


