SARAITH

Lo que yo no lograba entender era que para poder ser libre y hecha nueva, debía sacar a la luz lo que por años escondí, pedir ayuda y dejar de hacer mi voluntad.

Todo inicio en mi niñez. Era una pequeña cuando mi papá se fue, además para este entonces abusaron de mí por primera vez. Luego, conforme el tiempo pasaba y crecía, el hábito de la masturbación llegó a mi vida, acompañado de una autoestima baja, una mente llena de malos pensamientos, y un deseo de ser amada que jamás se iba; y a pesar de pertenecer a un hogar con una madre cristiana, fui cerrándome y haciendo a un lado todos los recuerdos de mi niñez. Como una respuesta comencé a buscar mis propias soluciones y formas de llenar mis vacíos, que terminaron siendo intentos fallidos, pues el pecado de la masturbación aumentaba.

Las series que veía ensuciaban más mi mente, crecían más las mentiras que fueron formando mi identidad y la forma en la que veía a los demás, mi relación de noviazgo termino afectada por este horrible hábito que parecía que iba perseguirme toda mi vida. Todo esto hirió más mi corazón. A pesar de que en mi adolescencia comencé a integrarme más en la iglesia y en los ministerios, para mí la idea de contar, que ¡Yo!, una mujer, tenía luchas con la masturbación, era totalmente imposible, pensaba que para un hombre esto parecería algo… digamos… más común, pero ¿una mujer?

Así que viví creyendo la mentira de que no era importante ocultar mi pecado y mucho menos aceptar que lo que me había sucedido, cuando abusaron de mí, no fue mi culpa. Lo había intentado todo pero nada me funcionaba, así que por mi parte quería comenzar a conocer de verdad a Dios, terminé con mi relación de noviazgo, y tomé la decisión de jamás volver a caer en la masturbación, comencé a leer más la Biblia y a asistir más a la iglesia.

Lo que yo no lograba entender era que para poder ser libre y hecha nueva, debía sacar a la luz lo que por años escondí, pedir ayuda y dejar de hacer mi voluntad. Esto sólo logré entenderlo, luego de que caí en la desesperación de no poder lograr apartar los malos pensamientos y el pecado sexual de mí, ya que era atacada en ocasiones mientras dormía por la masturbación, me despertaba desilusionada, triste, y avergonzada, no creía poder merecer ser perdonada por Dios, y no entendía qué estaba haciendo mal. Oré a Dios, en lágrimas le pedí que me apartara de verdad del pecado, confesé mi necesidad de Él, reconocí que estaba haciendo todo en mis fuerzas, y en ese momento comenzó mi aventura, mi historia de Amor y Redención. Él tomo lo que para mí era lo más sucio he imposible de usar y lo convirtió en mi Fortaleza.

No pasaron más de dos días cuando ingresé a mi Facebook, y un miembro de mi iglesia que es Misionero, publicó un Testimonio de Libres en Cristo, entré a la página y tuve la intensión de inscribirme por mis propios medios, sin que nadie se enterara. Claro que éste no era el plan de Dios; la única forma era escribirle al que publicó la información y contarle mi historia, cuando Dios puso esta idea en mi corazón, literalmente la reprendí! Pensaba: “son sólo mis pensamientos”, pero no se iba de mi corazón la necesidad de ser Libre, así que oré esos tres días y fue Dios quien me dio el valor para que después de 18 años contará y pidiera ayuda a alguien que solo conocía de saludo, de inmediato este hombre se ofreció en pagarme él curso, comprendí que éste era el plan de Dios desde el principio, jamás hubiera imaginado que era él a quien Dios usaría, y aquí estoy luego de 60 hermosas lecciones llenas de las más valiosas herramientas y armas de batalla que Dios me ha dado para vivir, acompañada de los consejos más sinceros de mi Mentora, Lidia Tuchez y de hermosas nuevas amistades que me escucharon y ayudaron con sus oraciones todo este tiempo para caminar cada día en Libertad, no sólo en el área sexual sino en todas las áreas de mi vida. Dios hizo y hace cada día todo nuevo en mí: el carácter, la manera de relacionarme y de ver a los demás, la identidad que poseo, mi corazón, mi amor hacia Él y la confianza; Él me acompaña en mis luchas y pruebas, provoca en mis labios nuevas alabanzas y agradecimientos porque sanó mis heridas, se olvidó y borró mis pecados, he hizo todo lo que para mí era difícil, en especial vencer la lucha contra mis pensamientos.

Ahora tengo una mente nueva llena de su verdad, y un corazón lleno su Amor, y del Amor de otros; un ejemplo de este amor es el de mi madre, Dios me regaló la más preciosa relación madre-hija, luego de que saque a la luz mi pecado a ella se rompió toda vergüenza orgullo y desobediencia, además me enseño a querer amarla y honrarla de verdad. Dios me hace sentir amada, hermosa, valiosa y me sigue sorprendiendo, entiendo que separada de Él jamás podré hacer nada, por eso mi necesidad de buscarle aumenta todos los días, sé que vendrán pruebas pero le creo y le creeré.

Dios no miente yo le clame y Él me respondió, me enseño cosas grandes y maravillas que no conocía, soy Libre Gracias a Él y a su infinito amor.

“Me sacó a la Libertad. Me salvó porque me amaba”

Salmos 18:19

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2016-10-16T19:45:55+00:00 15 Octubre, 2014|
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