RODRIGO

“El pecado era algo verdaderamente dulce al principio, pero siempre terminaba amargo y con dolor”

Fui libre de la Pornografía y Masturbación. Cuando era muy adolescente, descubrí la pornografía y la masturbación, con un compañero de curso; desde ahí despertó esto que estaba en el corazón. No solté más el pecado convirtiéndome en un pecador secreto, buscando por mi cuenta cómo satisfacer cada vez más mi lujuria con la pornografía. Era algo verdaderamente dulce al principio, pero siempre terminaba amargo y con dolor. Como resultado había caído en la adicción sexual, nunca lo reconocí como una adicción sino como una etapa que estaba pasando y siempre pensaba que yo tenía el control de la situación, pero estaba engañado por mi propio corazón, que por mis fuerzas podría salir de este pecado.

Fui el siervo y trabajador de mí mismo por años sin encontrar una salida definitiva. Hasta que la gracia soberana de Dios actuó en mi favor por reconocer que no podía vencer este pecado. A través de una hermana de mi propia iglesia que me contó que había participado de un taller de Libres en Cristo y Dios había hecho cosas grandes sacando pecados a la luz. Siendo sincero, no hice caso enseguida al llamado; paso un tiempo porque pensé “¡nadie me puede ayudar lo intenté todo!” Pero al final dije debo intentarlo y entré al curso de 60 días. Fui acogido con mucho amor, estaba muy contento por haber dado ese paso de fe, y con la ayuda de mi hermano y mentor Francisco, a quien le agradezco por ser directo y sincero conmigo, y sobre todo por interceder por mi vida, pasé por este desierto donde aprendí qué grande y ofensivo era mi pecado para Dios y el daño que hacía a los demás y a mí mismo.

Dios trató con mi vida como un Padre cuando corrige a Su hijo y le ensaña, “pues la voluntad de Dios es vuestra Santificación”. Eso fue muy claro y penetró mi corazón. Ahora si comprendí, fueron abiertos mis ojos, Dios tiene propósitos más altos para mi vida. Mi estilo de vida cambió completamente dándole la espalda a mi pecado y poniendo los ojos en Jesús.

Fui perdonado y restaurado; es inexplicable el sentimiento de libertad en Cristo, solo siendo intencional y práctico, viviendo para glorificarle. Con libertad puedo decir “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mí”. Gálatas 2:20 (LBLA). Animo a los que todavía están esclavos del pecado que así como yo lo estuve, puedan atreverse y creer que JESUS puede libertarlos de las garras del maligno. En el curso de 60 días Dios te confrontarás con Su palabra y encontrarás libertad en Él. Dios les bendiga.

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2016-10-16T19:45:59+00:00 18 Julio, 2014|
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