Posts filed under 'Venciendo fortalezas sexuales'
Una lucha férrea en la recuperación del pecado sexual es el mantenimiento de una mente limpia. Podemos orar la Palabra de Dios y buscar voluntaria e intencionalmente, repudiar los pensamientos que no se sujetan a Cristo, y escoger pensar en forma pura y libre.
Señor Jesús, ayúdame por favor a pensar en todo lo que es bueno, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre. Quiero pensar en todas las cosas que tienen virtud, en todas las cosas que son dignas para tu alabanza. Filipenses 4:8-9
Señor Dios, tu me has prometido a Jesucristo, y quiero presentarme ante Él en forma pura y virginal. Por favor, enseñame de nuevo a ser virgen en mis emociones, en mi mente y en mi espíritu e incluso aparte mi cuerpo para que sea usado como un instrumento de justicia, de ahora en adelante. Por favor ayúdame a no ser engañado por la sagacidad de la serpiente y no permitas que mi mente sea apartada de mi nuevo compromiso de devoción sincera y pura a Cristo. 2a Corintios 11:2-3
Señor Dios, no quiero ser un creyente carnal. Quiero ser un creyente espiritual, a quien tú puedas hablarle y a través del cual tú puedas ministrar. Por favor activa la mente de Cristo en mí diariamente, para que viva en victoria. 1a Corintios 2:16; 3:1
Señor yo confieso que tengo armas espirituales para dominar las fortalezas de pensamientos sexuales en mi mente; armas que derriban argumentos y altivez que se levanta contra Cristo. Llevo cautivo todo pensamiento sexual pecaminoso, y lo someto ante la obediencia de tu Hijo. 2a Corintios 10:4-5
September 30th, 2008
En su excelente libro, Rompiendo las Cadenas, Neil Anderson enfatiza la importancia de renunciar a los pecados pasados y las fortalezas. Él nos urge a aquellos que hemos luchado contra fortalezas sexuales a que oremos fervorosamente lo siguiente:
Señor, renuncio a todos los usos de mi cuerpo como instrumento de injusticia y al hacerlo te pido que rompas las ataduras que Satanás trajo a mi vida por medio de dicha práctica. Confieso mi participación. Ahora presento ante tí mi cuerpo como un sacrificio vivo, santo y agradable, y reservo el uso sexual de mi cuerpo solo para el matrimonio. Renuncio a la mentira de Satanás que mi cuerpo no es limpio y que está sucio o que es de alguna forma inaceptable a consecuencia de mis experiencias sexuales anteriores. Señor, te agradezco que tú me has limpiado y perdonado completamente, y que me amas y me aceptas incondicionalmente. Por lo tanto, puedo aceptarme a mí mismo. Y elijo hacer eso, aceptarme a mí y a mi cuerpo como algo limpio. En el nombre de Jesús, amén.
Tú te preguntas “¿Estoy condenado en mi dilema? He dejado una puerta abierta para Satanás y él ha ganado ventaja de mi pasividad espiritual. ¿Podré sacarlo de los lugares en los que se ha metido?” La respuesta es un enfático sí. Jesucristo es el Libertador de Ataduras. Pero para poder experimentar su libertad, debemos encontrar las puertas que dejamos abiertas por las cuales Satanás ganó ventaja. Debemos decir: “Señor, confieso que soy responsable por haberle dado a Satanás un pie de apoyo en mi vida, y renuncio a ese involucramiento con él, el cual me ha conducido a la esclavitud.”
August 12th, 2008
Señor, ¿quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado? Proverbios 20:9. Señor, no tengo el poder de poseer un corazón puro y limpio por mí mismo. Crea en mí oh Dios, un corazón limpio, y reunueva un espíritu recto dentro de mí… Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. Salmos 51:10,12
Dios, por favor, ayúdame a amarte de todo corazón, y con toda mi alma, y con toda mi mente y con todas mis fuerzas, porque esta es tu prioridad para mi vida. Ayúdame también a amar a mi prójimo, de tal forma que no quiera introducirlo en ningún tipo de actividad que te deshonre, Marcos 12:30-31. Señor, quebranta mi corazón cuando siquiera pienso en hacer algo que no te honre.
Señor Dios, ayúdame a guardar mi corazón sobre todas las cosas, porque de él mana la vida. Ayúdame a apartar de mí la perversidad de la boca y aleja de mí la iniquidad de labios, para que pueda apartarme de conversaciones inmorales. Proverbios 4:23-24
Debido a que tengo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, ayúdame a acercarme con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificado mi corazón de mala conciencia, y lavado mi cuerpo con agua pura. Ayúdame a mantener firme, sin fluctuar, mi esperanza de una vida sexual nueva, pues fiel eres tú, quien has dado la promesa. Hebreos 10:21-23
June 19th, 2008
La autora Beth Moore ha escrito un libro en el que compila versículos bíblicos, y los reescribe en forma personalizada, como oraciones de clamor y libertad. Estaremos presentando periódicamente algunos de estos versos (y escribiendo nuestros propios aportes), de su capítulo 13, Venciendo las Fortalezas Sexuales:
Tu Dios, formaste mis entrañas. Tú me hiciste en el vientre de mi madre; te alabaré, porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. Padre, mi cuerpo no es horrible. Simpelemente he hecho mal uso de él. Por favor, santifícalo y toma control de él. Salmos 139:13-14
Señor Dios, reconozco delante de tí que mi cuerpo no fue hecho para la inmoralidad sexual, sino para tí Señor. ¡Tú Dios, estás para tomar autoridad sobre este cuerpo y traerle santificación y sentido! Sé que mi cuerpo es un miembro de Cristo. Por lo tanto no debo tomar los miembros de Cristo para unirlos a una relación impura. 1a Corintios 6:13-15
Dios, por favor no me entregues a la inmundicia, en las concupiscencias de mi corazón, de modo que deshonre mi propio cuerpo. Admito que he cambiado tu verdad por una mentira. ¡Perdóname Padre por favor! Romanos 1:24-25
Sé Señor, que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en mí, el cual tengo de Dios, y que no me pertenezco. Porque he sido comprado por precio, por lo tanto, deseo honrarte con mi cuerpo, oh Dios. 1a Corintios 6:19-20
May 21st, 2008