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“para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías” Esdras 1:1
En la Biblia usted encontrará preceptos, hallará estatutos, aparecerán reglamentos y normas que deben ser cumplidas; pero por sobre todas las cosas, usted encontrará un mensaje de amor de Dios. Usted encontrará en ella una promesa de restauración y un cumplimiento de ella en su vida. Ese es el mensaje del primer versículo de Esdras: “…para que se cumpliera la palabra de Jehová…” Setenta años ha pasado para entonces en cautiverio el pueblo de Israel en manos de los babilonios, pero es acá donde la memoria de Dios refresca su promesa:
“El Señor dice ‘Cuando se le cumplan a Babilonia los setenta años, actuaré a favor de ustedes y les cumpliré mi promesa favorable de hacerlos regresar a este lugar’”. Jeremías 29:10
Un Dios fiel a sus promesas se presenta en esta porción, un Dios que antepone su misericordia al castigo, un Dios que tiene en Su corazón es un deseo de restaurarlo que es más fuerte que el de destruirlo.
¿Le ha fallado a Dios? No es necesario que me responda. Sé perfectamente la respuesta. Él la sabe aún con más detalles. ¿Ha destruido el templo de Dios con sus actos rebeldes? ¿Ha utilizado el martillo de la desobediencia para botar las columnas de la fidelidad a Dios? No se desanime. Observe lo que hace Dios: trae el recuerdo de una promesa y la pone por obra y lo más espectacular del caso es que ¡Lo hace a usted participar con Él! Termine de leer el primer capítulo del libro de Esdras y se dará cuenta de lo que digo.
Dios es el Dios de las nuevas oportunidades, un nuevo comienzo es ofrecido por parte de Dios para rehacer la comunión que ha sido destruida. Note como la restauración de Dios es completa. No olvida ningún detalle que sea necesario para la edificación de un lugar adecuado para adorarle. De la misma manera en que cada uno de los utensilios del antiguo templo fue devuelto, de la misma forma Dios devolverá a su vida aquellas cosas que fueron arrebatadas de su corazón para que usted pueda adorarle en espíritu y en verdad. ¿Qué es lo que el mundo le robó? ¿Qué pasó durante el tiempo que estuvo cautivo? ¿Paz, amor, gozo? ¿Qué fue quitado de su vida? Dios quiere restituirlo. Él tiene perfecto conocimiento y cuentas exactas de todo lo que le pertenecía y que debe ser dado nuevamente en sus manos. La reconstrucción de nuestra vida, en la búsqueda de los pilares correctos tiene como punto de inicio la reafirmación en nuestros corazones con humildad que ha sido Dios quien ha tomado la iniciativa, no por méritos nuestros, sino por amor y en cumplimiento a la promesa dada hace mucho tiempo.
Señor, vengo con un corazón agradecido por las promesas de restauración que das a mi vida. Reconozco que no soy merecedor de ellas pero Tú mejor que nadie sabes cuánto necesito en mi vida un cambio definitivo para buscarte y honrarte con todo lo que tengo y lo que soy. Me dispongo a obedecer tu voluntad para ser partícipe en la restauración de mi propia vida y me comprometo contigo a descansar en tí en la búsqueda de una vida de santidad. Amén.
November 4th, 2008
“…la piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo…” Marcos 12:10
Un cumpleaños, el acto de graduación, el primer beso… fechas importantes en la vida de cualquier ser humano y que se llegan a convertir en esos recuerdos que de una u otra manera han marcado algo importante en la vida. Esos momentos, en “su momento”, han sido como ladrillos importantes en la construcción de lo que hoy somos y que, con el paso del tiempo, han ido formando las paredes de nuestra existencia. Pero, ¿qué pasa con los cimientos? Una enciclopedia nos dice lo siguiente:
“El diseño de la estructura de un edificio depende en gran medida de la naturaleza del suelo y las condiciones geológicas del subsuelo, así como de las transformaciones realizadas… los análisis del suelo son necesarios para saber si una edificación proyectada se puede mantener adecuadamente.”
Así que no nos podemos dar el lujo de construir sobre algo frágil. ¿Dónde ha construido usted su casa? ¿Habrá sido como el hombre prudente que edificó sobre la roca, o ha sido como el insensato que lo hizo sobre la arena?
Lo más importante de la construcción de su vida son los cimientos. No puede afirmar nada que no esté sobre un cimiento adecuado. Usted puede escoger entre un sinfín de opciones, diferentes materiales que serán presentados en su vida para que usted los coloque en el lugar más importante, incluso pudiera ser que el más importante de todos pase desapercibido pero es el único que resistirá cualquier tormenta que pudiera venir- el único material que hará de la suya una vida resistente: Cristo.
No importa cual sea su condición en este momento, la situación no es lo más importante para Dios, la disposición sí lo es. Si su corazón está dispuesto, las condiciones y las situaciones son cambiadas por Dios. Ésta es la parte más importante en la reconstrucción de su vida. Poner el cimiento adecuado es trascendental en su vida. Toda la resistencia que pudiera tener su construcción está sustentada en estos cimientos. Cristo está dispuesto a ser la base sobre la cual se erija su vida. No importa cómo lo haga, tal vez se acerque llorando o quizás risas escapen, lo que seguramente si habrá es gratitud en su corazón, y luego… edifique con amor.
Señor, te reconozco como la fuente de mi vida, como el cimiento necesario para poder edificar la obra que deseas realizar en mí. Durante mucho tiempo he intentado hacerlo en mis fuerzas, apoyado en mis obras, para darme cuenta una y otra vez que no era suficiente. Hoy hago a un lado mi esfuerzo natural para encontrar en tí un mover sobrenatural que me permita llegar a ser la persona que esperas de mí. en el nombre de Jesús, Amén.
October 2nd, 2008
Dios utilizó su poder para darnos todo lo que necesitamos, y para que vivamos como él quiere. Dios nos dio todo eso cuando nos hizo conocer a Jesucristo. Por medio de él nos eligió para que seamos parte de su reino maravilloso.
Además, nos ha dado todas las cosas importantes y valiosas que nos prometió. Por medio de ellas, ustedes podrán ser como Dios y no como la gente pecadora de este mundo, porque los malos deseos de esa gente destruyen a los demás. 2 Pedro 1:3-4 BLS
Pasé el último fin de semana con la mente luchando entre dos extremos: Creer que tengo lo que se necesita para ser victorioso sobre el pecado sexual, o rendirme a esos malos deseos que provocan la destrucción y la corrupción de mi prójimo. Cuando llegó a ser abrumadora la desesperanza, y estaba listo para rendirme, interrumpieron unos amigos, para recordarme que no estoy sólo, y que ellos también son los recursos que Dios proveyó en la cruz para mi libertad.
Señor, hoy te entrego mi día. Quiero vivir manifestando que cuando acepté a Cristo como mi Salvador, me diste todas las herramientas, las cosas importantes y las cosas de valor que necesito para vencer el pecado sexual. Me diste la revelación de tu Palabra y amigos que me sostienen en los tiempos difíciles. Hoy vivo como hijo de un Reino Maravilloso, y no como hijo del mundo; hoy confieso que vivo en santidad y que cada día me parezco más a tí y ya no a los deseos que me destruían. En el nombre de Jesús, Amén.
September 9th, 2008
El ladrón solamente viene para robar, matar y destruir. Yo vine para que la gente tenga vida y la tenga en abundancia. Juan 10:10
“Me gusta pero me lastima” dijo la dama. Su expresión reflejaba desconsuelo y frustración. El esposo la veía con impotencia. “¿Qué hago?” -preguntó- “Me gustan pero me lastiman”. Por fin el se pronunció al respecto: “Creo que lo mejor entonces es que no los compres, vamos a otra tienda a buscar zapatos del mismo estilo”. Mientras sostenía un zapato en la mano en ese almacén, pude darme cuenta del gesto de tristeza que esta señora mostró como reacción natural ante la imposibilidad de cumplir con su gusto.
¿Logras identificarte con esta señora? Tal vez no en la escogencia de un par de zapatos, pero si en la esencia de frustración que transmite la frase pronunciada: “Gusta pero lastima”. ¿Cuántas veces hemos estado pronunciando esta frase en el proceso de libertad de la adicción sexual? Debemos reconocer que el pecado es atractivo, pues en caso contrario nadie iría en pos de él; pero todos hemos descubierto que causa daño, lastima, destruye. El objetivo del pecado no es provocar placer, sino robar nuestra heredad como hijos de Dios, matar nuestros sueños y destruir nuestra vida.
Y esa es la propuesta de Jesús: “Deja aquello que te gusta pero que te lastima a cambio de darte algo que traerá vida plena en todo momento”. Inicialmente puede causar en todos desconsuelo y tristeza, pues estamos dejando algo que nos gusta, que ha sido parte de nuestra forma de ser pero que definitivametne causa daño en nuestra vida. ¿Qué es aquello que debes dejar? ¿Qué es lo que en medio de ser un gusto y un placer te está haciendo daño? ¿Qué impide que puedas tomar la decisión de aceptar la propuesta hecha por Jesús?
Señor, gracias por tu propósito en mi vida. Gracias por tus planes de bien para mí. Gracias por el deseo que tienes de darme vida y vida en abundancia en todas las áreas de mi vida. Ayúdame a buscarte, a desechar aquello que probablemente me gusta pero me aleja de tí, aquello que en mis pasiones carnales es agradable pero que lastima mi relación contigo y me aleja de toda bendición que tienes reservada para mí. Despierta en mi interior el deseo de hacerte la principal prioridad en mi vida. Amén.
August 14th, 2008