CHRISTINA

“Hoy puedo decir que mi matrimonio fue restaurado, mi vida ha cambiado y que Dios ha sido fiel y me ha guardado en cada paso que he dado. “

 

 

A muy temprana edad fui abusada en repetidas ocasiones por un miembro de mi círculo familiar cercano. Viví con el temor de que si decía algo, todos me iban a considerar diferente o defectuosa; sin mencionar que era amenazada para que no dijera nada para no perjudicar la reputación de esta persona.

Así continué creciendo, y amigos de mi hermano abusaron de mí. Un invitado de mi papá, diciendo que era “pastor” nos forzaba a mis primas y a mí a aceptar sus muestras de cariño indebidas. A lo largo de mi niñez pensé que eso era parte de mi vida.

Al entrar a la adolescencia mis hermanos mayores tenían un sin fin de material pornográfico (vídeos y revistas). Esto empezó a despertar mi curiosidad, sin saber que iba a cambiar mi vida, mi temperamento, mi manera de ver las cosas y mis reacciones.

Traté por todos los medios de hacerme la fuerte, y en su sabiduría mi hermana me apoyó y buscó la ayuda que necesitaba cuando le conté todo lo que me había sucedido. Dios en su fidelidad y misericordia no se apartó de mí.

A los 20 años aproximadamente tuve una relación con un joven que se aprovechó de mí, no sólo física, emocional y económicamente, sino que mató gran parte de mi espíritu, mis sueños y destrozó mi autoestima. En realidad pensé que estaba destinada a pasar el resto de mi vida sola, pues además de no ser una mujer “completa” por haber sido abusada, mi autoestima estaba por los suelos.

Un día decidí acabar con todo y escribir una carta a Dios pidiéndole detalles específicos en mi pareja. Para mi sorpresa tiempo después encontré a quien hoy es mi esposo. Durante mucho tiempo él también luchó con el pecado sexual y me mencionaba como lo había ayudado Libres en Cristo. Siempre me opuse a que él lograra terminar el curso que una vez empezó, probablemente porque sentía que siendo cristianos tomar un curso de este tipo se iba a ver mal.

A casi dos años de matrimonio me confesó que estaba teniendo dificultades con la pornografía. Realmente me sentí devastada, me sentí usada y defraudada. Pensé en negarle cualquier tipo de afecto físico, pero doblé mis rodillas y clamando al Señor, él me mostró que debía apoyarlo, así que decidí tomar el curso de Libres en Cristo sin saber que me iba a ayudar en muchas áreas de mi vida y a ver la sexualidad desde una perspectiva distinta. Hoy puedo decir que mi matrimonio fue restaurado, mi vida ha cambiado y que Dios ha sido fiel y me ha guardado en cada paso que he dado.

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2016-10-16T19:46:02+00:00 20 Mayo, 2014|
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